miércoles, 6 de agosto de 2008

Día 5: 06/08/2008 Kyoto

Hoy hemos decidido quedarnos en Kyoto para visitar la ciudad, así que nos levantado más tarde que de costumbre,desayunamos y luego a la Oficina de Información y Turismo que está en la Estación de Kyoto para que nos den algún mapa de la ciudad y poder comprar los bonos de autobuses para todo el día.

Empezamos la visita cogiendo el autobús número 205 y bajamos en la parada de Kinkakuji-michi (金閣寺道 バス停), que nos deja al lado del templo Kinkaku-ji (金閣寺) (Pabellón Dorado) es el nombre informal de Rokuon-ji (鹿苑寺) (Templo del jardín de los ciervos). Es bastante temprano y el lugar ya está lleno de turistas, pero es que éste es uno de los puntos de interés de Kyoto más visitados por su exquisita belleza.

Este pabellón pertenece al período Muromachi (1333-1573), considerada la época dorada de la cultura Zen y dominada por señores feudales llamados shōgun (将軍). En 1397 el tercer shōgun, Ashikaga Yoshimitsu, comenzó a construir en un lugar llamado Kitayamaden ("la Villa de las montañas del norte"), un hermoso palacio, rodeado de paradisíacos jardines, inspirado en la distribución de otros templos. Yoshimitsu se esforzó en realizar un sitio lleno de paz y belleza, donde culminar sus días. De acuerdo a su deseo, el palacio fue convertido en un templo zen cuando murió en el 1408. El actual pabellón data del año 1955, porque un monje fanático lo quemó en el 1950 y tuvo que ser reconstruido.

Tras recorrer un sinuoso sendero, se llega al estanque (Kyooko-chi o "estanque espejo") , que intenta reproducir un paisaje marino, con islotes en su interior y con carpas nadando en sus aguas. Pero la principal función del estanque es acoger al Kinkaku-ji, que parece flotar en medio. De hecho este jardín fue diseñado con el fin de ser apreciado más desde el agua que desde el sendero circundante, y era usual que aquí se celebraran las famosas fiestas en bote, típicas del periodo Heian.

El estanque, se divide visualmente en dos zonas; la interna, más cercana al pabellón, y la externa. Las pequeñas islas al sur del pabellón, están dedicadas a la divinidad de la tortuga (protectora del sur). Sorprende descubrir que todos los elementos referidos, la arquitectura, el estanque y el paisaje, han sido modelados artificialmente hace 600 años, con el fin de ofrecer al espectador una experiencia sobrecogedora. Es realmente impresionante imaginar que en ese bucólico escenario había campos de arroz.
El Kinkaku-ji (kin - oro, kaku - núcleo, ji - templo) es una edificación de tres pisos, de proporciones más bien pequeñas, inspirado en modelos de la China meridional. El primer piso, llamado la Cámara de las Aguas, (Shinden-zukuri 寝殿造), es de estilo palacio imperial y evoca la clásica decoración japonesa modulada. Es básicamente una gran habitación rodeada por una baranda. El segundo, llamado la Torre de las Ondas de Viento (Buke-zukuri 武家造), es de estilo samurai, un recinto cerrado y con una baranda alrededor y donde hay una escultura de Bodhisattva Kannon. El tercero, con ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, y contiene una triada de Budas y 25 figurillas Bodhisattvas.

El pequeño templo no puede ser visitado en su interior, pero merece la pena pasear por los jardines y la espectacular vista del lago con el edificio dorado al fondo. Hay también una interesante casa de té. Su techo de paja y el suelo de tatami son una muestra de la simplicidad del arte zen.
Al final del recorrido por los jardines del recinto, llegamos hasta un pequeño templo donde compramos una vela cada uno con deseos diferentes, y las dejamos en unos atriles que hay en la entrada. Esperamos que nos traigan suerte.
Tras la visita, justo en frente de la salida del Pabellón Dorado, encontramos la parada del bus número 59 que nos lleva hasta Ryoanji-mae donde está el Templo Ryoan-ji (龍安寺). Desde allí hemos podido ver el kanji "Dai"(大) (que significa Grande) dibujado en el Monte Daimonji y que es todo un símbolo durante las festividades del O-bon (盆踊り) que se celebran en agosto. La celebración es conocida como Daimonji (大 文字) o Gozan Okuribi (五山送り火) y consiste en prender fuego a las diferentes siglas y dibujos que hay en las 5 montañas que rodean Kyoto.
Nos adentramos en el Templo Ryoan-ji y para llegar hasta él debemos bordear un gran lago repleto de carpas llamado Kyoyochi. Unas escalinatas dan la bienvenida a este templo dedicado, como muy bien dice su nombre, al Dragón de la Paz. Pertenece a la escuela Myoshinji, de la secta budista Rinzai y fue construido sobre las ruinas del antiguo templo de Tokudaiji, del periodo Heian (794-1185). Algunos siglos después, en 1450 el sitio fue adquirido por el comandante Hosokawa Katsumoto (1430-73), quien construyó aquí su residencia y un templo que fue destruido durante las Guerras Onin, que dejaron la mayoría de los edificios de Kyoto en cenizas. Fue durante la reconstrucción, entre 1488 a 1499 del periodo Muromachi, que su famoso jardín fue construido. La edificación ardió nuevamente en 1790 y fue reconstruido en 1800, aunque no completamente.
Este templo es conocido por tener el jardín Zen seco de arena y piedra (Sekitei), o Karesansui (枯山水) más famoso de todo Japón, ya que dicen que produce tranquilidad y paz a aquellos que lo contemplan. El jardín es contemplado desde el Hondo (habitaciones del abad) que hace de plataforma de acceso y lugar de meditación y contemplación.

La composición de este jardín seco está formada por un total de 15 piedras dispuestas en 3 grandes grupos de forma que solo se pueden ver todas las piedras desde un único punto. El conjunto hace que los ojos se fijen primero en el grupo hay a la izquierda y vaya fluyendo poco a poco a las piedras más bajas del centro terminando en el conjunto más voluminoso de la derecha del todo. Para poder ver todas las piedras a la vez uno se tiene que colocar a la derecha del todo.

El gran misterio de este pequeño jardín es que nadie conoce su significado, ni la razón por la que evoca tal tranquilidad y paz al visitante. Se desconoce quien lo diseñó, y tampoco se sabe cual era su intención o que procedimiento siguió. Entre las interpretaciones tradicionales hay una que dice que las piedras forman la figura de un tigre cruzando un río, otras dicen que son montañas chinas que sobresalen en un mar de nubes. Pero resulta que todas estas interpretaciones van por mal camino, el Zen pone énfasis en el vacío, en la nada.

En el 2002, unos científicos de la Universidad de Kyoto utilizaron ordenadores para buscar formas usando la disposición de las zonas vacías del jardín en vez de la disposición de las piedras. El resultado es que encontraron el patrón de un árbol escondido dentro de la estructura del jardín. Dicen que por eso es tan placentero observarlo, nuestro subconsciente capta el patrón del árbol sin que lo notemos. El mismo equipo de investigación probó moviendo algunas piedras de forma aleatoria y vieron que enseguida se perdía la armonía de la configuración inicial. Por ello creen que la construcción del jardín está muy bien pensada y no es un acto de la casualidad.
Los investigadores de la Universidad de Kyoto aplicaron el algoritmo de Voronoi, que busca los puntos más lejanos a todas las piedras. Es decir, el algoritmo busca las zonas “más vacías” y las marca con líneas. Al unir todas estas líneas obtenidas por el algoritmo, apareció la forma de un árbol cuyas ramas convergían justo en el centro del punto donde se supone que los monjes tienen que practicar la meditación.
En la siguiente imagen las líneas negras son las obtenidas por el algoritmo. El rectángulo azul marca el jardín seco. El rectángulo rojo marca la zona central del templo. El punto rojo es donde convergen todas las ramas que se generan en los vacíos del jardín, y donde se supone que obtenemos la visión más bella. El punto verde es desde donde puedes ver las 15 piedras.
Parece ser que las matemáticas nos dan alguna de las claves de la belleza del jardín. Lo interesante es que el monje que diseñó la posición de las piedras hace más de 500 años no tenía ordenadores, probablemente no sabía mucho de matemáticas y por supuesto no conocía el algoritmo de Voronoi. Pero llegó a la conclusión de que aquella era la disposición ideal. Los científicos afirman que a través de la meditación Zen la mente puede llegar a encontrar patrones en el subconsciente y llevarlos a la zona consciente que de otra forma no se podrían descubrir.
A un lado del Hondo casi en la parte posterior, hay una pequeña fuente de piedra de forma circular y boca cuadrada, llamado Chisoku no Tsukubai (知足の蹲踞). Alrededor del cuadrado, que representa el carácter chino 口 (boca) pueden leerse los caracteres: "吾, 唯足るを知る" que significan "aprender a contentarse", en el sentido de la enseñanza Zen de que el conocimiento es suficiente para una satisfacción propia.

En la salida, volvemos a coger el autobús número 59 hasta la parada Omuro-Ninnaji. Allí visitamos el Templo Ninna-ji (仁和寺), uno de los más antiguos de la ciudad. Hemos podido acceder a él a través de una gigantesca puerta con 2 guardianes Nio que la custodian. Frente a uno de ellos había una mamá con sus dos hijos pequeños que estaban dibujándolo. Eran verdaderas obras de arte (^^).
El conjunto de edificaciones (cuenta con unos 60 subtemplos) se fundó en el año 888 por el emperador Uda, pero no se acabó hasta el año 1869. Es el complejo más importante de la secta budista Shingon. Y como no, el templo ha padecido numerosos incendios y terremotos que han obligado a que los edificios hayan tenido que ser reconstruidos o mejorados durante el siglo XX, aunque la pagoda data del siglo XVII.
Terminada la visita nos dirigimos al Castillo de Nijo (二条城) y para llegar cogemos el autobús número 12 que nos lleva hasta la parada Nijojo-mae, que está muy cercana a la entrada principal. Hace tanto calor que estamos cansados aunque todavía es temprano y no hemos caminado demasiado. Entramos en la antigua fortaleza imperial de Kyoto, rodeada por un recinto amurallado con un foso que debemos cruzar para llegar al edificio principal o estancias reales.
En 1603 en shōgun Tokugawa Ieyasu mandó la construcción de este castillo para que fuera su residencia oficial, y así fue hasta la restauración Meiji (1868), año en el que la residencia fue cedida a los Emperadores y su nombre cambio de Nijo-jo a Ninomaru (二の丸御殿). En 1939 la familia imperial donó el castillo a la ciudad de Kyoto abriéndose así al público, y recibiendo de nuevo el nombre de Nijo-jo.
El Palacio Ninomaru está situado en el lado este y se caracteriza por su elegante y simple estilo arquitectónico Shoin-zukuri (書院造), con un aire del japonés samurai. La lujosa decoración del palacio incluye grandes cantidades de láminas de oro así como grabados en madera, con lo cual se intentaba impresionar a los visitantes del shōgun. Las puertas correderas y las paredes de cada habitación están decoradas con diversas pinturas realizadas por artistas de la escuela Kanō. Los motivos de las pinturas en las paredes de las habitaciones fueron escogidos según la función de cada una.
Los visitantes de bajo rango eran recibidos en las habitaciones exteriores, en la zona más austera del Ninomaru, mientras que los visitantes más nobles eran recibidos en habitaciones interiores, con decoraciones sumamente lujosas.
En su interior, diversas secciones se unen: el sector de acceso, el Tozamurai (遠侍), el Shikidai (式台), las habitaciones principales Ohiroma (大広間), el Kuro Shoin (黒書院), y el Shiro Shoin (白書院). Cuenta con 33 habitaciones con suelo de tatami. El edificio alojaba distintas recepciones, oficinas y cuarteles personales del shōgun, donde solo se permitía la entrada al personal femenino. Las áreas de cocina y almacenamiento del palacio (daidokoro 台所 y okiyodokoro 御清所) están localizados en el lado noreste del palacio.

Una de las cosas que caracterizan la construcción del castillo Nijō es el suelo de los corredores. Para proteger a los ocupantes del ataque de asesinos que se escabulleran en el interior, el suelo de los pasillos que rodean el palacio se construyó con un mecanismo que permitía que las tablas de madera engarzadas se movieran y reprodujeran un ruido similar al canto de los pájaros, de ahí el nombre Uguisu-Bari (鴬張り) o Suelo de Ruiseñor.

Entramos en el palacio Ninomaru tras descalzarnos y dejar los zapatos en unos casilleros y a continuación empezamos la visita de las estancias reales. Es impresionante el ruido que llega a hacer el suelo con todos los visitantes caminando por el pasillo.
Al salir, damos una vuelta por los jardines, cruzamos otro foso interior y nos dirigimos hacia el palacio Honmaru (conocido anteriormente como palacio Katsura) que está compuesto por cuatro partes: Las habitaciones, los cuartos para la recepción y entretenimiento, los vestíbulos y el área de la cocina. Todas las zonas se encuentran conectadas por corredores y patios. El estilo arquitectónico es de finales del periodo Edo y el edificio cuenta con pinturas de diversos artistas famosos como Kanõ Eigaku.
Como ya es casi mediodía, decidimos quedarnos a comer por la zona, porque en el mapa hemos visto que hay un Museo del Manga y nos hace gracia poder ir a verlo. Después de estar varias horas perdiéndonos con el mapa, llegamos al tan ansiado Museo del Manga. Nos decepcionamos al ver que se parece más a una biblioteca que a un museo. Está ubicado en lo que era una antigua escuela, porque han conservado las aulas tal y como eran, y en ellas han colocado estanterías llenas de cómics y sofás para poder leerlos tranquilamente. Como anécdota, encontramos los cómics en catalán de Dragon Ball.

Después de la larga caminata de hoy, volvemos al ryokan y descansamos. Por la noche salimos a cenar a un restaurante que hay próximo al ryokan donde nos sirven una sopa con medusa. Estamos reventados así que nuestro día por hoy ya ha terminado.

NOTA: Información del Pabellón Dorado:

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