Hoy hemos decidido
quedarnos en Kyoto para visitar la ciudad, así que nos levantado más tarde que de costumbre,desayunamos y luego
a la Oficina de Información y Turismo que está en la Estación de
Kyoto para que nos den algún mapa de la ciudad y poder comprar los
bonos de autobuses para todo el día.
Empezamos la visita
cogiendo el autobús número 205 y bajamos en la parada de
Kinkakuji-michi (金閣寺道
バス停), que nos deja al lado del templo Kinkaku-ji (金閣寺) (Pabellón Dorado) es el nombre informal de Rokuon-ji (鹿苑寺) (Templo del jardín de los ciervos). Es bastante temprano y el
lugar ya está lleno de turistas, pero es que éste es uno de los
puntos de interés de Kyoto más visitados por su exquisita belleza.
Este
pabellón pertenece al período Muromachi (1333-1573), considerada la
época dorada de la cultura Zen y dominada por señores feudales
llamados shōgun (将軍). En 1397 el tercer shōgun, Ashikaga
Yoshimitsu, comenzó a construir en un lugar llamado Kitayamaden ("la
Villa de las montañas del norte"), un hermoso palacio, rodeado
de paradisíacos jardines, inspirado en la distribución de otros
templos. Yoshimitsu se esforzó en realizar un sitio lleno de paz y
belleza, donde culminar sus días. De acuerdo a su deseo, el palacio
fue convertido en un templo zen cuando murió en el 1408. El actual
pabellón data del año 1955, porque un monje fanático lo quemó en
el 1950 y tuvo que ser reconstruido.
Tras
recorrer un sinuoso sendero, se llega al estanque (Kyooko-chi o
"estanque espejo") , que intenta reproducir un paisaje
marino, con islotes en su interior y con carpas nadando en sus aguas.
Pero la principal función del estanque es acoger al Kinkaku-ji, que
parece flotar en medio. De hecho este jardín fue diseñado con el
fin de ser apreciado más desde el agua que desde el sendero
circundante, y era usual que aquí se celebraran las famosas fiestas
en bote, típicas del periodo Heian.
El
estanque, se divide visualmente en dos zonas; la interna, más
cercana al pabellón, y la externa. Las pequeñas islas al sur del
pabellón, están dedicadas a la divinidad de la tortuga (protectora
del sur). Sorprende
descubrir que todos los elementos referidos, la arquitectura, el
estanque y el paisaje, han sido modelados artificialmente hace 600
años, con el fin de ofrecer al espectador una experiencia
sobrecogedora. Es realmente impresionante imaginar que en ese
bucólico escenario había campos de arroz.
El
Kinkaku-ji (kin - oro, kaku - núcleo, ji - templo) es una
edificación de tres pisos, de proporciones más bien pequeñas,
inspirado en modelos de la China meridional. El primer piso, llamado
la Cámara de las Aguas, (Shinden-zukuri 寝殿造), es de estilo palacio
imperial y evoca la clásica decoración japonesa modulada. Es
básicamente una gran habitación rodeada por una baranda. El
segundo, llamado la Torre de las Ondas de Viento (Buke-zukuri 武家造), es de
estilo samurai, un recinto cerrado y con una baranda alrededor y
donde hay una escultura de Bodhisattva Kannon. El tercero, con
ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, y
contiene una triada de Budas y 25 figurillas Bodhisattvas.
El
pequeño templo no puede ser visitado en su interior, pero merece la
pena pasear por los jardines y la espectacular vista del lago con el
edificio dorado al fondo. Hay también una interesante casa de té.
Su techo de paja y el suelo de tatami son una muestra de la
simplicidad del arte zen.
Al
final del recorrido por los jardines del recinto, llegamos hasta un
pequeño templo donde compramos una vela cada uno con deseos
diferentes, y las dejamos en unos atriles que hay en la entrada.
Esperamos que nos traigan suerte.
Tras
la visita, justo en frente de la salida del Pabellón Dorado,
encontramos la parada del bus número 59 que nos lleva hasta
Ryoanji-mae donde está el Templo Ryoan-ji (龍安寺). Desde allí hemos podido
ver el kanji "Dai"(大)
(que significa Grande) dibujado en el Monte Daimonji y que es todo un
símbolo durante las festividades del O-bon (盆踊り) que se celebran en
agosto. La celebración es conocida como Daimonji (大
文字) o Gozan Okuribi (五山送り火) y
consiste en prender fuego a las diferentes siglas y dibujos que hay
en las 5 montañas que rodean Kyoto.
Este templo es conocido por tener el jardín Zen seco de arena y piedra (Sekitei), o Karesansui (枯山水) más famoso de todo Japón, ya que dicen que produce tranquilidad y paz a aquellos que lo contemplan. El jardín es contemplado desde el Hondo (habitaciones del abad) que hace de plataforma de acceso y lugar de meditación y contemplación.
El
gran misterio de este pequeño jardín es que nadie conoce su
significado, ni la razón por la que evoca tal tranquilidad y paz al
visitante. Se desconoce quien lo diseñó, y tampoco se sabe cual era
su intención o que procedimiento siguió. Entre las interpretaciones
tradicionales hay una que dice que las piedras forman la figura de un
tigre cruzando un río, otras dicen que son montañas chinas que
sobresalen en un mar de nubes. Pero resulta que todas estas
interpretaciones van por mal camino, el Zen pone énfasis en el
vacío, en la nada.
En el
2002, unos científicos de la Universidad de Kyoto utilizaron
ordenadores para buscar formas usando la disposición de las zonas
vacías del jardín en vez de la disposición de las piedras. El
resultado es que encontraron el patrón de un árbol escondido dentro
de la estructura del jardín. Dicen que por eso es tan placentero
observarlo, nuestro subconsciente capta el patrón del árbol sin que
lo notemos. El mismo equipo de investigación probó moviendo algunas
piedras de forma aleatoria y vieron que enseguida se perdía la
armonía de la configuración inicial. Por ello creen que la
construcción del jardín está muy bien pensada y no es un acto de
la casualidad.
Los
investigadores de la Universidad de Kyoto aplicaron el algoritmo de
Voronoi, que busca los puntos más lejanos a todas las piedras. Es
decir, el algoritmo busca las zonas “más vacías” y las marca
con líneas. Al unir todas estas líneas obtenidas por el algoritmo,
apareció la forma de un árbol cuyas ramas convergían justo en el
centro del punto donde se supone que los monjes tienen que practicar
la meditación.
En la
siguiente imagen las líneas negras son las obtenidas por el
algoritmo. El rectángulo azul marca el jardín seco. El rectángulo
rojo marca la zona central del templo. El punto rojo es donde
convergen todas las ramas que se generan en los vacíos del jardín,
y donde se supone que obtenemos la visión más bella. El punto verde
es desde donde puedes ver las 15 piedras.
Parece
ser que las matemáticas nos dan alguna de las claves de la belleza
del jardín. Lo interesante es que el monje que diseñó la posición
de las piedras hace más de 500 años no tenía ordenadores,
probablemente no sabía mucho de matemáticas y por supuesto no
conocía el algoritmo de Voronoi. Pero llegó a la conclusión de que
aquella era la disposición ideal. Los científicos afirman que a
través de la meditación Zen la mente puede llegar a encontrar
patrones en el subconsciente y llevarlos a la zona consciente que de
otra forma no se podrían descubrir.
En la
salida, volvemos a coger el autobús número 59 hasta la parada
Omuro-Ninnaji. Allí visitamos el Templo Ninna-ji (仁和寺), uno de los más
antiguos de la ciudad. Hemos podido acceder a él a través de una
gigantesca puerta con 2 guardianes Nio que la custodian. Frente a uno
de ellos había una mamá con sus dos hijos pequeños que estaban
dibujándolo. Eran verdaderas obras de arte (^^).
El conjunto de edificaciones (cuenta con unos 60 subtemplos) se fundó en el año 888 por el emperador Uda, pero no se acabó hasta el año 1869. Es el complejo más importante de la secta budista Shingon. Y como no, el templo ha padecido numerosos incendios y terremotos que han obligado a que los edificios hayan tenido que ser reconstruidos o mejorados durante el siglo XX, aunque la pagoda data del siglo XVII.
El conjunto de edificaciones (cuenta con unos 60 subtemplos) se fundó en el año 888 por el emperador Uda, pero no se acabó hasta el año 1869. Es el complejo más importante de la secta budista Shingon. Y como no, el templo ha padecido numerosos incendios y terremotos que han obligado a que los edificios hayan tenido que ser reconstruidos o mejorados durante el siglo XX, aunque la pagoda data del siglo XVII.
Terminada
la visita nos dirigimos al Castillo de Nijo (二条城) y para llegar cogemos el
autobús número 12 que nos lleva hasta la parada Nijojo-mae, que
está muy cercana a la entrada principal. Hace
tanto calor que estamos cansados aunque todavía es temprano y no
hemos caminado demasiado. Entramos en la antigua fortaleza imperial
de Kyoto, rodeada por un recinto amurallado con un foso que debemos
cruzar para llegar al edificio principal o estancias reales.
En
1603 en shōgun Tokugawa Ieyasu mandó la construcción de este
castillo para que fuera su residencia oficial, y así fue hasta la
restauración Meiji (1868), año en el que la residencia fue cedida a
los Emperadores y su nombre cambio de Nijo-jo a Ninomaru (二の丸御殿). En 1939 la
familia imperial donó el castillo a la ciudad de Kyoto abriéndose
así al público, y recibiendo de nuevo el nombre de Nijo-jo.
El
Palacio Ninomaru está situado en el lado este y se caracteriza por
su elegante y simple estilo arquitectónico Shoin-zukuri (書院造), con un aire
del japonés samurai. La lujosa decoración del palacio incluye
grandes cantidades de láminas de oro así como grabados en madera,
con lo cual se intentaba impresionar a los visitantes del shōgun.
Las puertas correderas y las paredes de cada habitación están
decoradas con diversas pinturas realizadas por artistas de la escuela
Kanō. Los motivos de las pinturas en las paredes de las habitaciones
fueron escogidos según la función de cada una.
En su
interior, diversas secciones se unen: el sector de acceso, el
Tozamurai (遠侍), el Shikidai (式台), las habitaciones principales Ohiroma (大広間), el
Kuro Shoin (黒書院), y el Shiro Shoin (白書院). Cuenta con 33 habitaciones con suelo de
tatami. El edificio alojaba distintas recepciones, oficinas y
cuarteles personales del shōgun, donde solo se permitía la entrada
al personal femenino. Las áreas de cocina y almacenamiento del
palacio (daidokoro 台所 y okiyodokoro 御清所) están localizados en el lado
noreste del palacio.
Una
de las cosas que caracterizan la construcción del castillo Nijō es
el suelo de los corredores. Para proteger a los ocupantes del ataque
de asesinos que se escabulleran en el interior, el suelo de los
pasillos que rodean el palacio se construyó con un mecanismo que
permitía que las tablas de madera engarzadas se movieran y
reprodujeran un ruido similar al canto de los pájaros, de ahí el
nombre Uguisu-Bari (鴬張り) o Suelo de Ruiseñor.
Entramos en el palacio Ninomaru tras descalzarnos y dejar los zapatos en unos casilleros y a continuación empezamos la visita de las estancias reales. Es impresionante el ruido que llega a hacer el suelo con todos los visitantes caminando por el pasillo.
Entramos en el palacio Ninomaru tras descalzarnos y dejar los zapatos en unos casilleros y a continuación empezamos la visita de las estancias reales. Es impresionante el ruido que llega a hacer el suelo con todos los visitantes caminando por el pasillo.
Al
salir, damos una vuelta por los jardines, cruzamos otro foso interior
y nos dirigimos hacia el palacio Honmaru (conocido anteriormente como
palacio Katsura) que está compuesto por cuatro partes: Las
habitaciones, los cuartos para la recepción y entretenimiento, los
vestíbulos y el área de la cocina. Todas las zonas se encuentran
conectadas por corredores y patios. El estilo arquitectónico es de
finales del periodo Edo y el edificio cuenta con pinturas de diversos
artistas famosos como Kanõ Eigaku.
Como
ya es casi mediodía, decidimos quedarnos a comer por la zona, porque
en el mapa hemos visto que hay un Museo del Manga y nos hace gracia
poder ir a verlo. Después
de estar varias horas perdiéndonos con el mapa, llegamos al tan
ansiado Museo del Manga. Nos decepcionamos al ver que se parece más
a una biblioteca que a un museo. Está ubicado en lo que era una
antigua escuela, porque han conservado las aulas tal y como eran, y
en ellas han colocado estanterías llenas de cómics y sofás para
poder leerlos tranquilamente. Como anécdota, encontramos los cómics
en catalán de Dragon Ball.
Después
de la larga caminata de hoy, volvemos al ryokan y descansamos. Por la
noche salimos a cenar a un restaurante que hay próximo al ryokan
donde nos sirven una sopa con medusa. Estamos reventados así que nuestro día por hoy ya ha terminado.
NOTA:
Información del Pabellón Dorado:





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