miércoles, 23 de julio de 2014

Día 2: 23/07/2014 Llegada a Kyoto

Después de varias horas de vuelo y de estar como contorsionistas en el asiento del avión, aterrizamos en el Aeropuerto de Haneda 東京国際空港 a las 7 de la mañana. Sin problemas, recogemos nuestras maletas y pasamos por la aduana. ¡Por fin hemos llegado a Japón!

Tal y como ya habíamos planeado, en el aeropuerto decidimos hacer el cambio de moneda (mucho mejor que en España), la compra de los bonos de metro de Tokyo (que solo podemos adquirir en el Aeropuerto) y activar nuestros Japan Rail Pass.

Cogemos el Monorail (incluido en el JRP) y nos dirigimos a la Tokyo Station desde donde cogeremos un Shinkansen que nos llevará a Kyoto.

Al mediodía llegamos al Hotel Ibis Styles Kyoto Station que por suerte está bastante cerca de la Estación de Kyoto. Las habitaciones son bastante pequeñas, pero la cama es cómoda y el edificio se ve nuevo y limpio. Creo que hemos hecho una buena elección, además el lugar es céntrico y está bien conectado con las estaciones de tren y bus.

Después de dejar las maletas y darnos una ducha nos vamos a comer. Recordábamos que cerca de allí había un Suki-ya すき家, una cadena de comida rápida japonesa a base de bols de arroz con carne y verduras a un precio muy económico. Tras llenar nuestros estómagos decidimos ir a pasear por el barrio de Gion 祇園, haciendo una parada en uno de los templos que nunca puede fallar en nuestras visitas a Kyoto, se trata del Sanjūsangen-dō 三十三間堂.

Es muy relajante caminar descalzos sobre el suelo de madera recorriendo la larga estructura,  lleno de esculturas doradas de la diosa Kannon, iluminadas únicamente con la luz del día que entra a través de unos grandes pórticos cubiertos. A pesar de lo impresionante de este templo, nos da la sensación que está algo más descuidado que otras veces.


Aunque lo más destacado del templo sea la escultura de Kannon y las 1000 esculturas que la acompañan, es interesante indagar un poco en la historia de este lugar. En el período Edo se inició un torneo de tiro con arco japonés, llamado Tōshiya 通し矢, el cual se sigue celebrando en la actualidad. 

Estamos acalorados, no es normal la humedad que hace durante el verano en este país. Supongo que la región de Kansai es una de las más calurosas en esta época del año. Suerte tenemos de las vending machine (máquinas expendedoras de refrescos) que están por todas partes, son nuestra salvación.

Caminando y callejeando por la zona cercana al Palacio Imperial, llegamos por casualidad al santuario Goô Jinja 護王神社, situado en la calle Nishitakatsukasacho, un curioso lugar donde hay varias esculturas que representan al jabalí. Por lo que podemos averiguar a cerca de este santuario sabemos que fue construido para defender al emperador y que consagra a la figura de Wake no Kinomaru (733-799), consejero del Emperador Kammu (737-806) durante el Periodo Heinan.
Cuenta la leyenda que Wake no Kinomaru, después de salvar al Emperador del complot urdido por el sacerdote Dokyo, tuvo que exiliarse por orden de la Emperatriz Koken, quién posiblemente estaba compinchada con el sacerdote para usurpar el trono a su marido, hasta lo que actualmente es la prefectura de Kagoshima. Deshaciendo el camino se hirió en la pierna, y una manada de jabalíes salvajes lo protegió hasta que consiguió llegar al Santuario Usa Hachiman (宇佐八幡宮, Usa Hachiman-gu) dónde milagrosamente fue curado, de ahí a que sea visitado por aquellas personas que padecen de problemas en los pies y piernas.

Continuamos nuestro paseo hasta llegar a la calle Shijô Dori, avenida principal donde se encuentra una de las okiya (casas de té) más famosas del barrio de Gion, Ichiriki 一力亭. Allí los disparos de las cámaras de varios fotógrafos japoneses nos alertan de la presencia de una maiko que se dirigía a la casa de té para trabajar. Que ilusión! De todas las veces que habíamos visitado Kyoto jamás habíamos tenido la suerte de ver a una de tan cerca.
 

Son casi las 6 de la tarde y a estas horas hay mucho ambiente por Gion, ya comienza a atardecer y los locales se llenan de visitantes, muchos de ellos extranjeros, intentando llevarse a casa un pequeño recuerdo de esta ciudad tan encantadora y tradicional.
Aunque cansados, todavía tenemos ganas de continuar nuestro recorrido y decidimos coger la Shijô-dôri que nos lleva directamente a Yasaka-jinja 八坂神社, un famoso santuario sintoista donde se celebra el Gion Matsuri, uno de los festivales más importantes de la ciudad.
 


Ya está oscureciendo así que decidimos volver al hotel a descansar. Como no hemos tenido suficiente, decidimos volver caminando. Al cruzar el río vemos el barrio de Pontochō 先斗町 iluminado, se trata de uno de los cinco hanamachi o distritos de geishas de Kyoto. Y aunque nos gustaría ir a verlo, ya es demasiado tarde y estamos muy cansados, así que regresamos al hotel, pero antes cenamos en un restaurante de la estación.

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